Cuando sale a pasear nuestr@ niñ@ interno

En la crianza de nuestros hij@s, muchas veces nos encontramos con que nuestr@ niñ@  intern@ sale a pasear.

A veces ese encuentro es maravilloso, reparador y nos permite conectar con muchos momentos hermosos y alegres de nuestro pasado y otras veces, aparece nuestr@ niñ@ interno herid@ y lastimad@.

Cuando este último sale en escena,   daría la sensación de que algo se apodera de nosotr@s y nos transformamos en Mr. o Mrs. Hyde, él o la Increible Hulk, Shrek o Fiona no?

En esos momentos, nos desregulamos tod@s.

Y ahí de repente, nuestro/a niño/a repite una situación, un patrón que lo angustia y  enoja frente al que no supo  cómo manejarse en el pasado ni tampoco sabe cómo mirarlo ahora,  pero ante el que por suerte, felizmente,   tiene la posibilidad de reparar tanto para sí mismo como para la crianza de sus hij@s.

Un ogro es una criatura humanoide de la mitología, las historias, relatos y cuentos de hadas de muchos países y latitudes. Suelen describirse como muy grandes, feroces, o bien como  aquellos a los que hay que temer y usualmente se le dice “ogro” a las personas de mal carácter.

Hay muchos textos que dan cuenta de ellos y de estas transformaciones, por lo tanto, es algo inherente a nuestra naturaleza humana y a la vez forman parte de nuestro inconsciente colectivo y como todo, forman parte de nuestra unidad como personas.

En Tarot Marsellés, podríamos pensar en  la Templanza. Esta carta en esta maravillosa mancia de autoconocimiento, simboliza muchas cuestiones.  Incluye lo materno, el trasvasamiento y transmutación de una cosa en otra, pero también es la alquimia interior, la búsqueda del equilibrio. la regeneración, la curación.

La templanza implica adaptabilidad, serenidad, calma y paciencia.

Mucha paciencia.

Esa paciencia que  muchas veces se pierde y deja salir al bravo ogro o la brava ogra.

Hay muchísimos blogs sobre maternidad y crianza que mencionan a los ma/padres ogr@s, cuentan experiencias al respecto y demás.

En esta oportunidad quisiera centrarme en despatologizar y desculpabilizar esos pequeños momentos de ogr@ siempre y cuando los mismos sean sólo momentos esporádicos, en los que no se vulneren los derechos de nuestros hijos e hijas.

Hecha esta aclaración, quizás sea interesante pensar en esa invitación a salir a jugar que le hacemos a nuestro/a ogro/a interior, como una  invitación a revisar qué nos pudo haber pasado allá a lo lejos y hace tiempo que nos llevó a reaccionar así.

¿Por qué nos desregulamos nosotros/as también? ¿Qué se movió ahí y qué necesitamos trabajar para dejar de repetir este patrón? ¿Cómo podemos subsanar esta transformación y puesta en escena que no nos gusta y que afecta a nuestros/as hijos/as?

La ma/paternidad dista de ser un espacio ideal con manual de instrucciones.

Es más bien un espacio que se co – construye en acción. Se construye con otr@s.

En acción con nosotros, con nuestros/as compañeros/as de ruta, y nuestros/as hijos/as pero también con todos  los niñ@s intern@s involucrados en este interjuego.

Hace unas semanas apareció este tema en uno de los talleres que facilito y hace unos días una mamá, colega y consultante me lo comentaba llorando. “¿Cómo puede ser que me pase esto a mí, que me dedico a esto?”.

Justamente porque ahí es necesario aprender algo de nuestra historia,  y poder alquimizarlo de cara a la crianza de nuestr@s hij@s.

Entonces quizás, primero comprender que así como cuando nuestr@s niñ@s hacen berrinches porque algo les pasa, nuestr@s niñ@s internos funcionan de igual modo y algo allí quedó sin salir y cuando lo hace, se desborda.

En una de las películas de Shrek por ejemplo, hay una escena en la que Shrek se encuentra envuelto en la demanda del entorno, de sus hijos/as y de sus conocidos/as y luego de descargarse con un tremendo alarido dice “todo lo que quiero es que las cosas sean como eran antes, cuando hacía lo que quería y todo tenía sentido”. Frente a esto, Rumpelstinskin le contesta “Pero si eres libre”. “¿Libre?” pregunta Shrek azorado.

Entonces vuelvo sobre el tema, aprovechando las épocas pascuales interreligiosas de libertad y resurrección.

¿Qué pasa con esas ataduras del pasado que no nos permiten criar con libertad amorozamente y promoviendo un mundo mejor?

 

Carolina Sujoy

Psicóloga.

 

shrek (2)

 

 

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