¿Qué le pasó a Pándora con su caja?

caja-de-pandora

Mi  primera pérdida gestacional, fue un embarazo ectópico.(*)

Jodido, desubicado, sorpresivo. Casi inmediato, de libro, y casi casi me cuesta la vida.  Por suerte, no lo logró.

Ese embarazo, fue mi llamado iniciático al camino de la maternidad consciente, entendiendo por tal, al proceso de gestación y su búsqueda, al embarazo, el parto y el puerperio consciente.

Consciente = Conectado.

Ese embarazo, también se transformó en un portal que se abrió de repente y me trasladó a un pasadizo secreto donde residían  una tribu de  mujeres muy cercanas, incluso familiares que con humildad, empatía y un dejo de camaradería, comenzaron a contarme sus pérdidas.

Casi todas habían atravesado en soledad situaciones de pérdidas.

¿Por qué no me lo contaste antes? Le pregunté a la primera que corrió el velo y me mostró su alma desgarrada. Apurada y por lo bajo me contestó,  “¿Para qué te iba a amargar?”.

Quizás porque compartiendo la carga, por un ratito nos habría parecido más liviana a las dos no?.

Lo cierto es que miles de mujeres viven muchos de sus procesos vitales en soledad.

Soledad como carencia de compañía, como lugar no habitado más que por un silencio ensordecedor, como laberinto del que salir llevando consigo ese pesar y dolor por la pérdida.

La pérdida silenciada.

¿Por qué en soledad? ¿Por qué silenciarnos?

Y ahí me acordé de Pandora y esa caja que no sabemos si abrir o cerrar.  Resulta que según la versión poética que elijamos,  había quienes decían que la caja de Pandora estaba llena de males producto de una maldición de los dioses que buscaban hacer indeseable a la mujer que Prometeo eligiese por esposa. Aunque también está quien relata que en realidad la caja contenía bienes y su apertura  ocasionó que los bienes volaran regresando a las mansiones de los dioses, sustrayéndose de la vida de los humanos, que sólo pudieron conservar la esperanza.

Lo cierto es, que de uno u otro modo, abrir la caja de Pandora , alivia. Alivia porque se comparte  y en ese mismo acto se pide auxilio, colaboración, intervención o apoyo. Alivia porque en el compartir, se   genera camaradería, sororidad, empatía y luego como cierre de ese encuentro con el otro,  el abrazo álmico tribal que  devuelve eso que se creía perdido de la caja de Pandora: La esperanza.

Carolina Sujoy

Psicóloga Perinatal y de Primera Infancia

lic.carolina.sujoy@gmail.com

Fuentes: RAE

(*)Ectópico: Es un embarazo emplazado fuera del útero.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s